sábado, 7 de noviembre de 2009

FUERZAS LATENTES - por Claudia Gentile

Quise saberme,
y me soñé conducto rojizo y visceral,
que comunicaba el magma incandescente
de la Tierra con mi ser.

Una espiral de púas en sus paredes cavernosas
impedía el ascenso de mis caudales, reteniéndolos,
densificados en terrosas adherencias.

Y me supe desdoblar.

Una criatura que fui se convirtió en guerrero.
Y mutaste en dragón,
para ayudarme a aniquilar mis sólidos temores.

Montó el guerrero el lomo escamoso y alado,
y fusionados, penetramos hacia mis abismos.

La espada azul y las ígneas bocanadas
desoldaron lo que la paciente no-conciencia había plasmado.

Las formas oponían sus grotescas resistencias.
Arrasamos, devastamos -extenuados.
Agonizantes ascendimos -devastados-,
rompiéndonos... gastándonos...
en el intento denodado.

Agotados destruimos,
(apremiados por los vahos que lamían nuestro ascenso).

La Tierra emanaba su energía clara, candente.
Fundía el fango de las ancestrales adherencias.
Pujaba por brotar por el canal que entonces se le abría.

Y el dragón, frente a la agónica proximidad de la muerte,
se contuvo, se retrajo.
Inspiró su más desesperada bocanada,
y exhaló su grito más profundo y primitivo.

Y nos remontamos en abrupto vuelo.
La inercia derribó al guerrero,
que cayó y sucumbió entre las llamas.

Mi boca abierta ofreció al dragón la luz de la salida.

Ya a salvo,
tu metamorfosis redibujó tu forma humana.
Y lloraste al guerrero.

Pero te quedaste expectante,
la mirada todavía perdida en imaginerías abismales.

Y, desgarrando mi canal,
los orígenes disueltos
comenzaron a fluir, furiosos.

Y fui volcán iracundo,
de lava espesa, incandescente.

Y al abrir los ojos te vi.
Tus ojos me devolvieron la mirada.
A través del cristal purificado
de la nueva perspectiva,
redescubrí el mundo de las formas,
y la conciencia de Ser.

1 comentario:

Claudia Gentile dijo...

Gracias, Adriano. No había visto que subiste este otro poema mío hasta ayer. Te lo agradezco en el alma.
Un abrazo,

Claudia